Nazareno de Achaguas

La imagen del Nazareno de Achaguas es el resultado de una promesa realizada por el general José Antonio Páez, el 10 de mayo de 1821. Minutos antes de partir camino al campo de Carabobo, comandando a 2.500 guerreros,

1.500 de caballería y 1.000 de infantería, entró a la capilla que para entonces existía en el pueblo, la cual estaba bajo la advocación de Santa Bárbara e imploró en ferviente oración la asistencia del auxilio divino para lograr el triunfo en dicho combate, prometiendo asimismo a la comunidad presente en ese momento, testigos de aquella plegaria, “traer como ofrenda a este pueblo una imagen de un Nazareno para que fuese venerado como patrono del mismo” si lograba ganar la batalla.

Se comenta igualmente que el general Páez, además de ser devoto de las ánimas, tenía una arraigada devoción al Nazareno inculcada por su madre de crianza. La imagen que representa al Nazareno mide aproximadamente 1,50 m y está acompañado por el personaje de Simón de Cirene; ambos personajes están en posición pedestre; Jesús carga la cruz sobre los hombros y Simón de Cirene lo ayuda. El Nazareno está vestido con una túnica de color violeta y decorado con piedras de fantasía de diversos colores y cintas de color dorado. Sobre la cabeza se observa a La Trinidad —Padre, Hijo y Espíritu Santo— representados por tres rayos de color plateado y la corona de espinas. El personaje de Sirene está vestido con una túnica de color violeta decorada con piedras de fantasía de diversos colores. Ambos personajes tienen el cabello largo y barba. Para el 1833, siendo el general José Antonio Páez presidente de la República, mandó a elaborar la imagen del Santo Jesús de Nazareno con el artista caraqueño José de la Merced Rada, uno de los cuatro grandes escultores de la época colonial, y para el año 1835 cumplió  la promesa de traerla hasta Achaguas. El 28 de mayo de 1956, monseñor Antonio Ignacio Camargo, Obispo de Calabozo y Administrador Apostólico de la Prelatura Nullíus de San Fernando de Apure, declara “Titular y Patrono de la parroquia al Nazareno”, quedando como copatrona Santa Bárbara. Su estado de conservación es bueno, ya que está recién restaurada. Se ubica dentro de un nicho de madera con paredes de vidrio. Esta imagen tiene un valor religioso incalculable para la población de Achaguas y de otros estados, inclusive internacionalmente, ya que cada Semana Santa la acompañan en procesión muchos extranjeros devotos, pues se le atribuyen innumerables milagros realizados a miles de feligreses.